¿La corrupción somos todos?

El anhelo de erradicarla es una demanda histórica

septiembre 2017 |

Uno de los grandes problemas que tuvo la sociedad mexicana en el siglo XX en los gobiernos emanados de la Revolución Mexicana, fueron los actos continuos y retirados de corrupción por parte de muchos gobernantes.

La famosa frase célebre de que en México “un político pobre era un pobre político” del profesor rural Carlos Hank González, marcó a los funcionarios públicos de finales del siglo XX y parece que sigue marcando la ideología y el modo de actuar de muchos de los funcionarios públicos del Estado mexicano.

El anhelo de erradicarla es una demanda histórica y latente que muchos sectores de la sociedad de nuestro país han efectuado de manera reiterada hacia las autoridades del Estado mexicano. Los actos de corrupción nuevamente han abrumado a la sociedad mexicana ante la gran cantidad de funcionarios públicos que en los últimos años se han visto beneficiados indebidamente al aprovecharse del cargo que ostentan en la administración, generándose la paradoja que muchos llaman como enriquecimiento inexplicable.

En México, muchas de nuestras autoridades han caído en el cinismo ante actos de corrupción que la sociedad civil les descubre y les denuncia, adoptado posturas muy variadas y diversas, desde las que rayan en el cinismo hasta las que simplemente tratan de ignorar la corrupción.

En México es famosa la frase que expresara el entonces presidente José López Portillo, quien con una respuesta sencilla, pero contundente se desligó de la corrupción, sin embargo se reconoció como parte de ella al afirmar “Soy responsable del timón, pero no de la tormenta.” Al referirse a la situación financiera que atravesaba México en el año de 1982.

La postura anterior del titular del Estado mexicano que pareciera que nuestra sociedad había acotado y superado en las postrimerías del siglo XX, en la cultura de la democracia que una parte de la sociedad se empeña en construir, volvió nuevamente en la actual administración del presidente Enrique Peña Nieto.

Desafortunadamente más de 30 años después, el presidente Peña Nieto expresó: “La corrupción en México es como lo he señalado ya de manera reiterada en distintos espacios, es un problema estructural que entre todos debemos enfrentar”, en esta declaración el presidente dejó entrever que la corrupción era una situación estructural donde todos los mexicanos eran parte de ella.

Triste e infortunadamente, nuevamente el primer mandatario se ubicó en una situación simplista, reconoció la corrupción que existe en el Estado mexicano pero la matizó al señalar que la misma era una cuestión donde todos los mexicanos son parte de ella, con lo cual sencillamente se desligó de la situación y trasladó el asunto de  la corrupción a ser una cuestión de toda la sociedad mexicana, dando a entender con ello que la corrupción de muchas de las autoridades era debido a que la misma sociedad  se encargaba de corromper a los funcionarios públicos del país.

La corrupción es un mal endémico que se encuentra en muchos espacios del país, muchos sectores de la sociedad mexicana han llegado a considerarla como una situación cotidiana. Un escenario de normalidad donde la sociedad expresa: “que robe, pero que no robe mucho”, “que robe, pero que realice obra pública” o en otros casos son las mismas autoridades quienes reconocen sus actos de corrupción como el alcalde Hilario Ramírez Villanueva quien expresara “sí robé, pero poquito”.

En México se han creado instituciones encargadas de combatir la corrupción, sin embargo las mismas autoridades se han encargado de crear los mecanismos para literalmente evadirlas mediante cuestiones legales o en su caso al ubicar en la titularidad de estas a personas afines a los grupos gobernantes.

Los casos de corrupción abundan en el Estado mexicano, sin embargo parece que su persecución y castigo se encuentran ligados más a cuestiones de índole política que a los propios hechos de corrupción y en algunos otros casos son las elecciones las cuales determinan la posibilidad o el momento del inicio de la persecución en contra de algún funcionario corrupto en nuestro país.

En la semana [anterior] se ventiló una nueva forma de corrupción que utilizaron las autoridades del Estado mexicano durante los años del 2013 y 2014, mediante la asignación de contratos a universidades públicas las cuales subcontrataban a otras empresas previa comisión de entre un 10 y un 15% del total de los recursos públicos asignados al contrato. Lo anterior nos muestra nuevamente lo que muchos ya conocen, que las instancias encargadas de combatir la corrupción están fallando.

La corrupción no somos todos, la corrupción no es estructural, la corrupción es un delito que debe de ser denunciado y castigado, desafortunadamente la sociedad denuncia pero las autoridades encargadas de ello muy poco hacen al respecto.

¿Qué presidente de México expresó la famosa frase “Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos”?

A) Álvaro Obregón *

B) Plutarco Elías Calles

C) Abelardo L. Rodríguez

Arturo Flores Rodríguez

Fuente: El Diario de Coahuila

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